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Mostrando entradas de 2017

#MiPrimeraVez

Hay cosas en la vida que suceden sin darnos cuenta. Puede ser por ejemplo cuando nos hacemos amigos de alguien, que si uno tiene que pensar en qué momento decidimos que ibamos a ser amigos de esa persona, no se puede poner un momento específico, una situación, sino que más bien, es algo que se da naturalmente, y cuanto agradecemos tener a esa persona en nuestra vida, aunque no podamos explicar cuando comenzó esa amistad.
Algo así me pasó en esta relación con el vino. Recuerdo algunas reuniones con amigos, quizá tomando algún Colón, con suerte un Trapiche. Un día, con fortuna, podía llegar a probar un Valmont, con gratos recuerdos. Un Alamos era tocar el cielo con las manos. Ni hablar del Lopez, un siempre presente en los asados.
¿Cuándo comenzó esto? ¿En qué momento empecé a darme cuenta que más allá de un acompañante de la comida, comenzaba a ser un factor en sí mismo, una fuente de placer, de pasar buenos momento y de disfrute? En realidad, no lo sé.
Lo que sí recuerdo, es cuando es…

Perdidos

Perdernos, estar sin un rumbo, saber adonde queremos ir pero no conocer el camino suele causarnos desolación, abatimiento, y, hasta en algunos casos, no encontrar la salida puede acabar con nuestra vida, o peor, con nuestra esperanza.
Podemos perdernos de manera literal, física, cuando en un lugar que no conocemos nos alejamos de la civilización. Solos, en un lugar desconocido, somos presa fácil del desánimo, de la desorientación, del hambre, del frío, del calor. Si la situación no se remedia en poco tiempo, salvo excepciones, podemos sucumbir a los peores enemigos, entre los cuales se encuentra la muerte.
Sin embargo, perderse en un mar de emociones puede ser igual o más devastador que perderse de manera física. Y el mayor inconveniente es que puede ser que nadie se dé cuenta de que estamos perdidos, a la deriva. Sin ayuda, sin rumbo, sin destino al cual llegar, enemigos más crueles que la muerte pueden asaltarnos, como la desesperanza, la desolación, el remordimiento, hasta el odio.