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Mostrando entradas de julio, 2016

Extrañando

Cuando llega la noche, ya en la cama, la mente empieza a pensar en lo que pasó en el día, en lo que no pasó, en lo que tiene que pasar al día siguiente.
Esa tranquilidad, que parece muy benévola para nuestra mente, hay veces que es cruel para nuestro corazón. Es cuando extrañamos.
Nuestros pensamientos en ese momento, acompañan a nuestro corazón en extrañar. Podemos extrañar a alguien, algo, o una situación particular.
Por ejemplo podemos extrañar una vida más simple, cuando uno quizá tenía menos responsabilidades, o cuando teníamos salud, si es que la hemos perdido.
También podemos extrañar algo. Quizá hemos extraviado algún regalo valioso, o se nos ha roto eso que tanto queríamos y usábamos.
También podemos extrañar a alguien. Y siempre, de todos los sentimientos de extrañar, el más angustioso es cuando extrañamos a alguien que no está. Puede ser un ser querido, un amigo, un amor o hasta alguien que no conocíamos pero admirábamos. Cuando esa persona falta, el vacío que se siente es …

Oscuridad

Oscuridad. Uno suele relacionar la oscuridad, el color negro, con situaciones negativas, dolorosas, que nos dañan, nos hieren. Y si bien es cierto que la oscuridad en sí misma no nos daña, si nos desorienta, no podemos saber exactamente lo que pasa a nuestro alrededor. Y es en ese momento, cuando la oscuridad reina, que nuestros miedos, nuestras frustraciones, nuestro pesares salen con más fuerza. Nuestra mente llena los vacíos visuales con ideas, situaciones, momentos. Vaya uno a saber por qué la oscuridad hace que nuestra mente vaya a sitios dolorosos, en vez de a sitios maravillosos, pero pareciera ser que así funciona.
Entonces, cuando estamos en situaciones dolorosas, que nos hieren, nos dañan, sucede a la inversa. Puede pasar que estemos en un día precioso con un sol maravilloso, con un paisaje de ensueños delante de nuestros ojos, pero no hay vacíos visuales, hay vacíos mentales. Entonces, todo se vuelve negro, oscuridad, esa sensación de caer y nunca llegar al fondo. Parece qu…

La indecisión

Lucas amaba su rutina. Se levantaba a las 6 am. Siempre dormía del lado izquierdo. Veía el rostro de Roxana, su esposa, dormir plácidamente. Se ponía su ropa deportiva, salía correr una hora. Luego, después de un baño, y desayunar con Roxana, salía al trabajo. Tenía un traje para cada día de la semana. Era gerente de un banco, donde ya conocía a todos los empleados, desde el personal de limpieza y seguridad, hasta los que eran del correo y llevaban la correspondencia del banco. Su día laboral era bastante similar todos los días. Saludaba a todo el personal, se preparaba su café, y ya en su oficina, revisaba la sección de negocios de todos los diarios. Luego revisaba todos los números del banco y atendía cualquier situación. Los fines de semana, se turnaban con la familia de Roxana, su familia, los amigos del club y los amigos de la facultad. Siempre salía algún viaje y disfrutaba mucho de su estilo de vida. Podemos decir que era feliz.
Sin embargo, toda su vida parecía haber estado pl…